Fallecimiento del Dr. Fernando Raúl Colomb

Durante la mañana del domingo 4 de mayo próximo pasado todos conocimos una noticia que nos impactó: Raúl Colomb había fallecido. Aunque esperada, la noticia causó profunda congoja entre todos los que lo conocimos.
 
Raúl había nacido hace casi 70 años en la ciudad de Córdoba. Se graduó de Licenciado en Física en la Universidad de Buenos Aires en 1965, y obtuvo el grado de Doctor en Física en la Universidad de La Plata en 1970. Fue investigador en el Nacional Radioastronomy Observatory, EEUU, entre 1966 y 1968; miembro de la Carrera del Investigador del CONICET entre los años 1971 y 1995; Becario de la Fundación Guggenheim de Nueva York entre los años 1978 y 1981; Presidente de la Asociación Argentina de Astronomía por el período 1978-1981; Presidente del Consejo Directivo del Complejo Astronómico "El Leoncito" entre 1984 y 1989; Presidente de la Comisión Nº 51 (Bioastronomía) de la Unión Astronómica Internacional (IAU) (1994-1997) y Miembro del Directorio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales desde 1993 e Investigador Principal de las misiones satelitales SAC-C y SAC-D/Aquarius.
 
En el campo específico de la Radioastronomía, fue miembro fundador del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), del que fue Director en tres oportunidades: 1973-1975, 1982-1983 y 1986-1994. Fue autor de una gran cantidad de trabajos científicos y a lo largo de su carrera de investigador dirigió numerosos becarios de Tesis de Licenciatura y de Doctorado. Estando en el IAR, en 1986 Raúl se convirtió en uno de los pioneros de las actividades de Búsqueda de Vida Extraterrestre (SETI en inglés) que se llevaron a cabo en la Institución. Como puede apreciarse, la carrera profesional de Raúl fue extensa y prolífera.
 
Los que compartimos innumerables jornadas con él, lo recordaremos como alguien que prefería el diálogo por sobre la confrontación, y que siempre tenía en la punta de la lengua una palabra de aliento para quienes lo rodeaban. Acá, en el IAR, Raúl siempre estará entre nosotros.
 
Marcelo Arnal
Director
 
Un compañero y amigo se fue ...
 
No me es fácil aceptarlo aunque hacía ya mucho tiempo que no lo veía y solo un par de conversaciones por teléfono me aseguraban que allí estaba él, con su sonrisa, con su amabilidad y con su bondad permanentes. Así lo sigo y lo seguiré viendo, con su entusiasmo y buen humor siempre visibles, con sus tristezas y enojos siempre disimulados. Imposible enojarse con él.
 
Hace mucho tiempo ya que lo conocí cuando estudiábamos Física en Buenos Aires. Fue él quien me indujo, con su acento cordobés, bastante acentuado entonces, a seguir el curso de Radioastronomía de Varsavsky, allá por los años 60. Luego estuvimos juntos en un par de clases de taller mecánico que daba Gaviola en la Facultad de Ingeniería donde funcionaba la Comisión de Astrofísica y Radioastronomía (CAR). Allí comencé también a conocer a otra gente del grupo que tendría a su cargo la construcción del Observatorio de Radioastronomía y al cual quedamos integrados.
 
Antes de comenzar con la tarea de construir, en el Parque Pereyra Iraola, lo que sería el primer radiotelescopio del IAR para 21 cm, estuvimos recorriendo, metro a metro, junto con Emilio Filloy, la franja de un kilómetro de largo destinada al interferómetro solar, evitando víboras y escuerzos, instalando la línea de transmisión y las antenas yagui. Más de una vez nos preguntamos: "¿Era para esto que estudiamos?". Fue peor luego, sin embargo, cuando cada día era una sesión de acrobacia entre caños de acero y aluminio del telescopio, a una altura de 10 metros, sin cinturones de seguridad ni seguro de vida alguno. Milagrosa y afortunadamente, nunca ocurrió un accidente.
 
Desde 1975, a lo largo de 22 años, compartimos la Dirección del IAR alternándonos, bajo las presidencias sucesivas de 11 Presidentes del país, hasta que Raul optó por la CONAE, donde encontró un tipo de proyecto que combinaba las técnicas de la Radioastronomía con la aplicación de la ciencia espacial con fines prácticos para la sociedad y la ecología, y yo, me tuve que jubilar.
 
Mirando por última vez su rostro sereno, como durmiendo en paz, no pude menos que decirle "hasta pronto hermano".
 
Esteban.
(Dr. Esteban Bajaja)
 
Enlaces:
Publicado en Novedades, 2008.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *